Entradas populares

jueves, 13 de octubre de 2011

ARGUMENTO DE LA OBRA CIEN AÑOS DE SOLEDAD

IX SEMESTRE.

Del matrimonio de José Arcadio Buendía y su esposa habitantes de Macondo, procrean a José Arcadio, su primogénito y Aureliano Buendía, que más tarde sería el coronel, la menor.
Macondo era una aldea de casas de barro, cinco como máximo, era una comarca de la cual no se tenía noticia desde el exterior, salvo por un grupo de gitanos, visitantes peregrinos que dada Marzo llegaban cargados de atavíos, en cabeza de Melquíades, quien se preciaba de gran promotor de los últimos inventos, amante de la alquimia; de inmediato atrae la atención de José Arcadio, amante de las artes mágicas e interesado en sacarle provecho a los inventos para obtener de ellos un lucro del que se beneficie la región, como por ejemplo, a través de una lupa concentradora de los rayos solares, productora de quemaduras, patentar en serie con el objeto de venderle al ejército una arma eficaz en el marco de lo denominado por él, “la guerra solar”.
Intentó también con el astrolabio para establecer un mapa completo de la región, que hasta entonces no disponía de cartografía. Así que se entrega a la empresa de probar cuanto artefacto le compraba u obtenía por cambalache de Melquíades, sacrifica la economía del hogar, para entonces compuesta de una vieja herencia del padre de Úrsula, consistente en un baúl lleno de monedas de oro.
José Arcadio Buendía no desmaya ante la empresa de sus fracasados intentos de extraer tesoros escondidos con imanes potentes, y de medir con exactitud la redondez de la tierra. Auscultó la posibilidad de regresar al punto de partida navegando siempre hacia el oriente.
El prontuario viajero de Melquíades es fecundo: sobrevivió a la Pelagra de Persia, al escorbuto del archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario.
Un día José Arcadio Buendía encontró a Melquíades derramar una solución de bicloruro de Mercurio (éste sostuvo que no era más que Solimán) sobre un trozo de hierro para convertirlo en oro sin éxito, lo cual le impulsó a buscar esa utopía, ensayando con mezclas inéditas para esa vieja tradición, sobreviviente a muchos siglos sin éxito.
José Arcadio Buendía motivado por la alquimia instala en su casa un laboratorio, provisto de cazuelas, embudos, retortas, filtros y coladores, además de un atanor primitivo, una probeta de cristal de cuello largo, etc., y numerables instructivos de experimentos.
Un día José Arcadio Buendía echó treinta doblones pertenecientes al tesoro de Úrsula a una cazuela y los fundió con raspadura de cobre oropimente, azufre y plomo, puso a hervir todo a fuego lento en un caldero de aceite de ricina, hasta obtener un jarabe espeso y pestilente, más parecido al caramelo que al oro, en azarosos y desesperados procesos de destilación, la fundición constó de los siete metales planetarios. Dicho experimento fracasó, y el experimentador quedó desconcertado por los resultados y tuvo que conformarse con mirar al fondo de la cazuela cómo quedaron carbonizados los doblones, en un intento por convertirlos en oro.
José Arcadio Buendía logró hacer de Macondo una comarca próspera, los resultados no tardaron en reflejarse, prueba de ello fue la interconexión, a falta de acueducto, por abastecimiento de agua, al resultar beneficiadas del mismo río todas las casas.
Los habitantes de Macondo no superaban los 300 habitantes, que no tenían más de treinta años, en razón a eso no había todavía un cementerio.
Úrsula recuerda tiempos de antaño cuando el pirata Francis Drake asaltó a Riohacha en el siglo XXI y su bisabuela, sufrió dichas incursiones violentas, hasta quedar paranoica, fenómeno psicológico que sería el común denominador de la errancia de Úrsula y sus antecesores por más de 300 años de historia.
Úrsula y José Arcadio no advierten su parentesco de primos al caer en cuenta de sus antepasados, remontándose a viejos tiempos, descubren que el bisabuelo de José Arcadio llegó a ser socio del bisabuelo de Úrsula, relacionados entre sí por el hecho que una hija del primero había contraído matrimonio con un hijo del segundo; de esta manera recaería sobre los Buendía la maldición de la progenie, consistente en que la descendencia de aquel matrimonio saldría con cola de puerco, pero hacían caso omiso a dicha sentencia histórica de incestos al notar que sus hijos por fortuna no le cumplieron a ese cruel presagio, sin embargo, ya existía un precedente entre la unión de una tía de Úrsula y un tío de José Arcadio Buendía, cuyo hijo nació con cola de cerdo y murió desangrado a la edad de 42 años, cuando un carnicero le cortó la cola.
Úrsula lleva un cinturón de castidad para evitar más descendencia, en vista de aquello en el pueblo se rumoraba la supuesta impotencia sexual de José Arcadio Buendía, los rumores cobraron tanta fuera, que un día en la gallera del pueblo, José Arcadio Buendía luego de una larga racha victoriosa, nuevamente festeja un triunfo al ganarle a otro gallero de renombre llamado Prudencio Aguilar, este último le dice despectivamente que su gallo pudo lo que él no pudo en la cama, comentario que desató la furia de José Arcadio, que quiso arreglar cuentas de la manera más trágica, trayendo una lanza cebada de su abuelo desde su casa y, posteriormente clavándosela en el cuello a Prudencio Aguilar.
El espíritu de Prudencio Aguilar no deja ni a sol ni asombra a los Buendía. Úrsula ve su espíritu tapándose su herida con un tapón de esparto en el lavadero, bebe los vasos llenos de agua dejados en la cocina, y comprende la sequedad de su garganta por la forma de beber, descubre que una manera de aplacar dichas apariciones es darle de beber.
Por otra parte, José Arcadio Buendía sufre las mismas alucinaciones, al fin logran comprender que para evitar dichas apariciones, es preciso abandonar el pueblo, además José Arcadio Buendía degüella sus gallos de Pelea para no mortificar la memoria de Prudencio Aguilar, y es en este instante de la obra en que se aprecia la primera expedición del pueblo, a manera de éxodo masivo; la gente no duda en acompañar en su peregrinar a su líder natural José Arcadio, su mujer y sus hijos, la expedición se dirige en una dirección opuesta a Riohacha, para evitar el encuentro del pasado de Úrsula, a quien llevan en una hamaca por motivo de su embarazo, ya que al iniciar la expedición caminó durante largas horas ocasionándole várices y para completar sus desgracias la hinchazón le provocó la desfiguración de sus piernas, por fortuna dio a la luz sin contratiempos a una hermosa niña llamado Úrsula; en fin fue una búsqueda de la tierra prometida, “que nadie les había prometido que duró 14 meses.
Una mañana después de casi dos años de travesía, fueron los primeros mortales que vieron la vertiente occidental de la sierra, desde la cumbre occidental contemplaron la inmensa llanura acuática de la ciénaga grande explayada hasta el otro lado del mundo; por fin llegan a una aldea y coinciden para su sobrecogimiento con los sueños de José Arcadio Buendía, que deseaba encontrar una aldea construida por casas de vidrio, material simbólico reemplazado en la realidad por el hielo que sería utilizado para construir casas, de manera que regresan a Macondo.
El hijo primogénito de José Arcadio Buendía se interesa por la alquimia, así que se une en los trabajos adelantados por su padre, de pronto al joven se le ocurre ensayar experimentalmente salvar el tesoro de su madre hecho carbón en el caldero, después logran recuperar el metal al que dan un baño de oro y lo depositan en pequeños moldes en forma de pescado, de ahí nacen los famosos pescaditos de oro y , posteriormente los mismos moldes sirven para la preparación de dulces en formas de animalitos, comercializados por Úrsula, que vio en dicha actividad una manera de mejorar los ingresos de la casa, dados los no despreciables pero no suficientes ingresos de su esposo por cuenta de sus diligencias como líder comunitario.
El segundo hijo de los Buendía, Aureliano Buendía comienza su vida amorosa, cuando conoce a una mujer llamada Pilar Ternera, destacada en las artes mágicas supersticiosas por la adivinación, a través de las cartas.
El hijo primogénito de los Buendía, José Arcadio Buendía, descubre el amor ligado a la adivinación y se siente atraído por las aventuras obtenidas por la errancia gitana, por lo tanto se une a los gitanos y se marcha con ellos, seducido por sus números de magia y las penitencias rituales en forma de eterno castigo, recordando viejas tradiciones de la mitología occidental, desde el mito de Sísifo, el castigo de Prometeo, amarrado a unas cadenas royéndole su hígado un cuervo negro, y así incontables ejemplos vigentes en la mentalidad del gitano, en el marco de la “maldición gitana”.
Al no reportarse el hijo perdido su padre, José Arcadio Buendía organiza una expedición para buscarlo sin que obtenga éxito.
El sabio gitano Melquíades muere, y su energía es tan poderosa que queda flotando en el ambiente, al punto que los metales se revelan, por ejemplo, una cazuela de agua colocada en la mesa de trabajo hirvió sin fuego durante media hora, un frasco vacío que durante mucho tiempo estuvo olvidado en un armario se hizo tan pesado que fue imposible moverlo.
Úrsula emprende la aventura de buscar a su hijo perdido con los gitanos sin conseguirlo, el único mérito de su búsqueda fue encontrar una nueva ruta de acceso del exterior a Macondo que ni los gitanos habían encontrado, pero seguían con la incertidumbre producida por desconocer cómo los marineros llegaban a Macondo, si tenían que caminar largos trayectos, entonces no resultaba rentable dejar ancladas las naves mucho antes de su arribo.
Entre tanto los amoríos entre Pilar Ternera y Aureliano Buendía prosperan y tienen un hijo, ésta unión no es bien recibida por parte de Úrsula, es por eso que acuerdan negarle su descendencia al niño cuando éste tenga uso de razón.
Macondo se ubica en la época de la república apenas fundada, es por eso que el gobierno eminentemente conservador envía misiones diplomáticas a todos los rincones de Colombia, así estos se encuentren remotamente lejanos, después de una búsqueda exhaustiva por más de cinco años encuentran Macondo, llega Apolinar Moscote con un pequeño pelotón que lo acompaña, en ese entonces Macondo no tenía una alcaldía, ni juzgados donde se despacharan asuntos jurídicos, porque simplemente no habían pleitos entre sus habitantes, no había escuelas, ni un centro de salud, mucho menos una parroquia, así que sobraban los motivos para la visita de este delegado del gobierno, para su desgracia fue recibido en el pueblo, especialmente por José Arcadio Buendía con dos piedras en la mano.
La gente de Macondo se negaba ser regida por las leyes del gobierno, y desde ese entonces el segundo hijo de José Arcadio Buendía se interesa por la política dejando de lado su interés por la alquimia, y en retaliación a las imposiciones del gobierno, demasiado chocantes para los habitantes de Macondo, Aureliano Buendía decide armar un primer ejército de resistencia, su primera exigencia consistió en aceptar la vigilancia de Apolinar Moscote, pero sin formar bajo ningún pretexto un cuerpo armado policivo.
Ese espíritu de lucha es seguido por muchos liberales, que adhieren a sus filas a Aureliano Buendía, quien compartía una de las medidas que más sonsacó la ira de Macondo que exigía que las uniones matrimoniales de hecho fueran legalizadas por la iglesia, a la gente poco le importaba seguir manteniendo sus vínculos sentimentales, inclusive si éstos se daban indebidamente por la unión de parientes.
Las casas de Macondo debían ser pintadas de azul, por aquello de la identificación forzosa de los habitantes de Macondo al partido conservador, de manera que ante una incursión armada del ejército del estado no fueran a irrumpir en las casas; dicha disposición alertó a los habitantes de Macondo, pero estaban dispuestos a resistir armados así sea de palos.
Transcurren los años y la descendencia de los Buendía llega hasta los bisnietos, el coronel Aureliano Buendía, como todo un liberal aguerrido que es resiste a las 27 guerras que tuvo en total, si bien todas las perdió, por lo menos no entregó a su pueblo al sometimiento estatal, su ideal revolucionario lo lleva a convertir al país entero al liberalismo, sin embargo fue una empresa infecunda; tras muchos ires y venires concesiones y concesiones de parte y parte logran por fin ponerle término a la guerra tras suscribir un acuerdo, el llamado tratado de “Neerlandia”.
Dicho acuerdo exigía el pago de un tributo, que los habitantes debían pagar, por eso empiezan a grabarse los productos con el impuesto incluido, medida económica que no molestó al coronel Aureliano Buendía, pues consideraba que era necesario para el mantenimiento del aparato estatal.
Llega a Macondo por fin el párroco, al cual le toca la difícil tarea de evangelizar a un pueblo sumido en la ignorancia de los dogmas cristianos, lo más apremiante es la construcción de la iglesia, que tardará en su construcción por lo menos diez años, ante tal situación Úrsula y José Arcadio Buendía deciden aportar gran parte de sus ahorros para agilizar la construcción a tres años, pensando sobre todo en inaugurarla con un matrimonio, uno de los contrayentes es una hija adoptiva del matrimonio de los Buendía, llamada Raquel, quien se enamora de un extranjero, llegado de Italia con la responsabilidad de ayudar a amueblar la casa, y por sus conocimientos en la interpretación de una pianola fabricada en la más fina madera.
El amor en la obra se caracteriza por la espera y el imprevisto giro de las circunstancias a favor de los menos interesados en establecer lazos de amor, todo ello enmarcado por el realismo mágico, como el caso de los futuros esposos anteriores, frustrados en su amor por las suspicacias de un tercero con nombre propio, se trataba de la hermanastra de Raquel, Amaranta, cuyo maquiavelismo no conoce límites, al punto de acudir a un ardid, consistente en meterse abusivamente al cuarto de su hermanastra, abrir un cajón de su armario donde tenía el vestido de novia y retirar unas pepas salinas para conservarlo de las polillas, hecho esto, después de un tres días el vestido estaba comido por las polillas.
Consternada por esto Raquel, cuya afición onsistía en comer tierra, y cuando todos pensaban que había olvidado dicha costumbre, se acentúo a un más, cuando su prometido el Italiano Pietro Crespi, se ausentó largo tiempo de Macondo para viajar a Italia y, con cada bocado de tierra se imaginaba los pasos de su amado, como si su huella estuviese grabada en el contenido de sus sucias manos.
Al cabo del tiempo llega el hijo pródigo José Arcadio Buendía, separado por fin del seno de sus maestros los gitanos, y relata sus historias vividas en su peregrinaje por todo el mundo, llega como el hombre más robusto al punto de apostar en las cantinas de Macondo, haber quién lograba ganarle el pulso, naturalmente que no tenía contendor, llegó al punto que compitió contra diez hombres, e igualmente se llevó la victoria, esa agresividad y masculinidad, llamaron la atención de su hermanastra Rebeca, y termina enamorándose de él, al grado de olvidar su compromiso de matrimonio con el Italiano, a quien olvido por completo.
En cuanto al coronel Aureliano Buendía, un día de guerra como tantos, se le acabó la suerte y muere fusilado. José Arcadio Buendía llega a tener hijos con Rebeca, uno de sus hijos es José Arcadio Segundo, quien repetirá en las mismas circunstancias la historia de los Buendía.
Mientras tanto, José Arcadio segundo el viejo, al ver el cruel destino de su familia, de matrimonios entre primos cruzados por la descendencia de sus hijos, entra en un estado de locura, del cual nadie lo puede sacar, y tiene que entre 20 hombres amarrarlo de un árbol, allí terminaría sus días.
Cuando muere la hegemonía de los hombres Buendía el pueblo llega a sumirse en la pobreza, pero el destino confabula para mejorar la situación, y es cuando llega de USA, una misión empresarial en cabeza de Mr. Herbert y Mr. Brown que llevan a Macondo el primer trazado ferroviario, el teléfono reemplaza el telégrafo y empieza una contratación masiva de trabajadores, para desempeñarse recolectando bananos tropicales de la zona bananera de Macondo; las propiedades son adquiridas sin reticencia de las autoridades, y la gente que llevaba viviendo años, es despojada de sus parcelas, porque carecían de títulos de propiedad, así que en un momento de crisis económica del país vende tierras a los extranjeros a diestra y siniestra.
Los trabajadores son sometidos a toda suerte de atropellos, empezando por forzarlos a trabajar hasta doce horas diarias, pese a tener viviendas en los campamentos de trabajo, no tenían un salario remunerado, y encime les pagaban en bonos para comprar sólo en establecimientos autorizados que, para rematar pertenecían a empresas gringas.
José Arcadio Segundo lucha por defender a su gente de esa explotación, y por primera vez en el país se conoce los primeros sindicatos, legitimados para protestar y, en efecto protestan masivamente, y al no lograr acuerdos, el ejército regular, financiado en gran medida por el gobierno de Estados Unidos, decide fusilar a más de 1500 trabajadores, llevan los cadáveres en el mismo ferrocarril, ocupando un total de veinticinco vagones y posteriormente fueron arrojados al mar.
El hecho es sabido ocultar bien por el estado, es borrado todo indicio, y nunca más se volvió hablar del tema.
José Arcadio Segundo se casa con Fernanda, y la buena racha económica después de la partida de la compañía bananera les sonríe, tienen una granja de animales, con una capacidad de reproducción alarmante, llegan a amueblar la casa materna, donde vive Úrsula hasta los cien años, y que invierte sus últimos esfuerzos para criticar la codicia de su nieto; llegó al extremo de ocultar un santo de yeso, dejado en casa en una campaña guerrera de su hijo muerto Aureliano Buendía, y con la particularidad de estar lleno de oro por dentro.
A José Arcadio no le importó nada que le ocultara ese tesoro, pues confiaba en su fortuna, despilfarrada en grandes banquetes, y hasta llegaría a forrar su casa con billetes; pero la suerte le cambiaría a él y a su esposa, debido a un invierno que en Macondo se extendió por más de 7 años, llegó la pausa de la fertilidad de los animales, y entonces sí le exigió el tesoro a su abuela que se lo negaría hasta su muerte.
Úrsula Iguaran Fallece, y con ella las esperanzas de encontrar dicho tesoro, el matrimonio de José Arcadio Segundo pasa por su peor momento y se separa definitivamente de su mujer, acosado por la pobreza distrae su tiempo leyendo los libros que no se venden en la tienda del sabio Catalán, de pronto encuentra unos curiosos manuscritos en pergamino en el viejo laboratorio de Alquimia cerrado por muchos años y abierto por su curiosidad, le lleva dichos documentos al sabio Catalán, quien le advierte que están escritos en Sánscrito, así que aprende sánscrito con otros jóvenes interesados con la ayuda de los libros del sabio Catalán, quien les entrega manuales del idioma.
Al cabo de los meses José Arcadio Segundo casi llega a entender los manuscritos en su totalidad; se casa con su prima, una hija de Amaranta; ésta última desprecia a otro italiano que llega a Macondo, quien le puso la condición que si se casaban fuera en Italia, la joven se negó todo el tiempo dejar Macondo, mientras su prometido esperaba su decisión del extranjero le enviaba cada mes una remesa nada despreciable, lo que el Italiano no sabía era que estaba mandando dinero para que lo disfrutara con su amante, o sea, su propio primo.
Llegó un momento que se cansó de esperar el Italiano y no envió más dinero, así que la Hija de Amaranta, seguía su romance son su primo, y en medio de la desesperación por la falta de dinero el matrimonio se dedica a rifar los últimos animales que tenían; entre tanto, José Arcadio Segundo en su casa, con un amigo interesado en la literatura, compañero de tertulias, se dedican a matar el tiempo jugando con niños en el patio; un día un niño encuentra debajo de la bañera, la estatua de yeso y se la entrega a José Arcadio, éste estalla en felicidad desbordante, invierte ese dinero en refacciones de su casa y la suerte vuelve a sonreírle.
Un día los niños entran sin permiso a la casa de José Arcadio, roban la estatua de yeso y matan su compañero, luego de una larga siesta despierta José Arcadio sin un centavo en el bolsillo; por aquellos días, la empleada del servicio doméstico olvido llenar de cal la casa que estaba infestada de hormigas; no le queda otra distracción que leer los pergaminos, confiado en poderlos leer en su totalidad y descubre la sentencia final de Melquiades, quedándose atónito; lee que el destino de los Buendía era fenecer sobre la tierra con la condición que el primero de ellos moriría amarrado de un árbol y el último de ellos se lo comerían las hormigas; de tal forma José Arcadio Segundo comprendió que no saldría nunca más de su casa devorado por las hormigas, y añadiría el pergamino que los Buendía estaban sentenciados a cien años de soledad y que no tendrían una segunda oportunidad sobre la tierra.

CONTEXTO POLITICO
La obra se ubica cronológicamente en tiempos de la colonia y en inicios del período republicano, es notoria la situación de un país con la urgente necesidad de establecer un sistema de normas jurídicas, para lo cual fue importante el aporte de Andrés Bello, cuando trae como modelo de legislación el Código Civil Napoleónico y lo traduce al castellano en 1804.
A partir de allí surge la necesidad de normativizar las relaciones de las personas jurídicas en un contexto de armonía que solo la ley podía garantizar, para llevar a cabo dicha tarea se empieza a institucionalizar los vínculos que hasta entonces, y como lo refleja la obra carecía el matrimonio de hecho; las uniones se formalizaban bajo el amparo de la iglesia, sin embargo, en nombre del partido liberal, se le confiere un carácter contractual al matrimonio, haciendo cumplir el mandato del Código Civil, de esta manera, el notario y el juez, empieza a aparecer en este panorama; naturalmente como la obra lo expresa, el clero se opuso taxativamente, porque según ellos hasta ahora, el matrimonio es indisoluble.
Otra propuesta del partido liberal fue conferirle a un hijo no legítimo, la posibilidad de reclamar los derechos en igualdad de oportunidades, tal como las tienen los hijos contraídos dentro del matrimonio, o sea los llamados legítimos, y es por eso que aparece la figura del hijo legitimado.
Otro aspecto importante a destacar en la obra fue la transición que tuvo el gobierno del paso de la constitución de Rio Negro a la constitución precedida por el gobierno de Rafael Núñez en 1886, en el sentido de descentralizar el poder concentrado en la capital y volverlo federal, fue así como el concepto de intendencias y comisarías empieza a madurarse, hasta llegar a tener gobernantes locales con funciones supeditadas a la autoridad inmediatamente superior y dependientes de un rubro público distribuido en toda la nación, con la posibilidad que su manejo sea autónomo pero supervisado por un órgano de control ahora llamado procuraduría, y es lo que ocurre en la obra con pequeños gobiernos de transición.
La obra nos relata un pequeño pasaje de la explotación de las trasnacionales, especialmente de la UNITED FRUIT COMPANY, que llega a Colombia en 1899, fomentando empleo, pero sacrificando la libertad de los trabajadores; el país estaba sumido en una crisis profunda, y uno de los exabruptos, más grandes fue la venta del canal de Panamá, provocando bonanza económica por la introducción del dólar a la economía, pero desatando la problemática de la clase obrera, por cuanto los salarios no estaban reglados en proporción a las horas trabajadas, inadecuados servicios de salud, compra por medio de bonos, que a la hora de la verdad era compra condicionada; por lo anterior hubo revueltas con la primera creación de sindicatos, la unión de fuerzas trabajadoras puso en jaque la producción extranjero lo que condujo la liquidación de todos los obreros de la UNIT FRUIT COMPANY, pensando en la creación de nuevos puestos de empleo, sin embargo el escándalo fue tal, que la compañía quebró y los inversionistas fueron devueltos a su país de origen.

EL REALISMO MAGICO EN CIEN AÑOS DE SOLEDAD
El lenguaje de García Márquez en la presente obra, ofrece al lector alternativas de conjugar a través de la impresión que provoca la realidad, nuevas estéticas del lenguaje, al procurar sembrar la semilla de la trasposición poética, se consigue un efecto largamente conservado en la memoria porque pierde el efecto evanescente del significado que no se sujeta a límites racionales, que condicionan la factibilidad de lo que pueda ocurrir si se atiene a los alcances de la palabra en un plano de sucesos que no presentan extrañeza para nadie, además el efecto simbólico queda perfectamente enlazado con los hechos relatados, con la colaboración de un lector atento, por ejemplo, si se trabaja el concepto “hambre” desde una perspectiva ya conocida por todos, no impresiona porque dicha sensación no es nueva para nadie, pero si se expresa al agregar cuantificadores que profundicen la razón de un sentimiento satisfecho o insatisfecho; la siguiente cita ilustra lo dicho anteriormente:
“Entonces ella le dijo que se asomara al dormitorio, y Aureliano Segundo vio la mula. Estaba con el pellejo pegado a los huesos, como la dueña, pero tan viva y resuelta como ella. Petra Cotes la había alimentado con su rabia, y cuando no tuvo más hierbas, ni maíz, ni raíces, la albergó en su propio dormitorio y le dio a comer las sábanas de percal, los tapices persas, los sobrecamas de peluche, las cortinas de terciopelo y el patio bordado con hilos de oro y borlones de seda de la cama episcopal.”
Nótese el gran peso semántico que incorpora la cita, cuando nos recuerda la situación precaria de Aureliano Segundo y Petra cotes, a pesar de estar rodeados de lujos, aquellos sólo sirven para alimentar a una mula, muestra de ironía manifiesta.
Con todo lo anterior cabe destacar en el realismo mágico lo sobrenatural, para ello se citará el célebre pasaje del ascenso de Remedios la bella:
“Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria”
Nótese el recurso ingenioso de García Márquez cuando habla de un viento, que sólo es interpretado por la anciana invidente Úrsula que sabe que es un viento de partida, las demás chicas lo corroboran pero no definen su significado en una primera instancia; igualmente es interesante el momento del ascenso de Remedios, alentada por el aire acompasando su vuelo los escarabajos y las dalias que pasaban con ella donde terminan las “cuatro de la tarde”. En una entrevista a Gabo es curioso que este pasaje haya sido anécdota primero al surgir de una respuesta ante la pregunta que él le formula a su madre, que consistía sobre cuál era la mayor nostalgia que tenía de Aracataca, a lo que respondió “El trueno de las cuatro de la tarde”. Es claro que si se suprime la hora se analiza racionalmente el fenómeno, pero éste se define en términos de sensación poética.
TRABAJO REALIZADO POR: FABIAN GALEANO

No hay comentarios:

Publicar un comentario