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CONTEXTO HISTORICO En las obras teatrales japonesas se entremezclan el sentimiento religioso y el patriótico, por ende se encuentran el si...
jueves, 13 de octubre de 2011
“EN EL BARRIO DEL PLACER” JORURI DIVIDIDO EN TRES ACTOS ORIGINAL DE CHIKAMATZU MONZAEMON
CONTEXTO HISTORICO
En las obras teatrales japonesas se entremezclan el sentimiento religioso y el patriótico, por ende se encuentran el sintoísmo y el budismo reunidos en las representaciones sobre lo popular y religioso.
Era costumbre la intervención clerical en las puestas en escena normalmente cercanas a los templos y de corte lírico, para lograr el acercamiento del pueblo a las costumbres religiosas, amparadas a rituales profanos.
Dichos rituales hicieron posible la conjugación de cortesanas y actores callejeros, quienes por separado constituyeron el teatro, por vez primera denominado “Nogaku”, más conocido como “No”, que, junto a las tres formas teatrales conocidas como: Kyoguen, Jouriri y Kabuki, conforman las artes histriónicas.
La locación donde tenía lugar la representación del “No” consistía en un escenario encerrado entre tres muros, y un cuarto cubierto por una red de cañas; a su izquierda se encontraba el cuarto de los actores y a la derecha una especie de galería palco, donde se situaban en dos filas un coro de cantantes; los personajes se sustraían a un número limitado, solamente dos personas con funciones específicas: el Shite, o primer actor y el Waki, o segundo actor.
El primer actor tenía funciones de canto y baile, sobre su hombro recaía todo el peso del guión, mientras que el segundo a través de preguntas jalonada el desarrollo de la obra. Por último el Tomo, o servidor de la escena, era el encargado de acondicionar todo el mobiliario requerido en el escenario; también participaba aunque su protagonismo carecía de la relevancia de los anteriores, pero no menos importante el Kuronovo u hombre negro, colaborador cercano de los actores en el sentido de hacer posible la ambientación pertinente para la escena, por ejemplo, él es quien mueve una rama para indicarnos que hay tormenta; asimismo cubre con trapos negros a los muertos he han de sacarse de la escena, agita sobre la cabeza de los durmientes mariposas multicolores para dar a entender que gozan de apasibles sueños.
Cabe recordar que el Kabuky y el “no” reúnen las características del teatro tradicional Japonés, las dos formas restantes son derivaciones de las primeras; la obra a analizar a continuación pertenece al Jouriri, o el arte del teatro de marionetas, conducente a enaltecer el papel del libretista más que el de los actores, situación contraria ocurrida en las formas tradicionales.
A diferencia del teatro occidental, lo ofrecido en Japón destaca el papel de los manipuladores de marionetas, pues sus movimientos sincronizan con éstas y permiten que el público les observe; nunca en escena habrá más de dos muñecos; a la derecha y sobre una tarima se coloca el actor coro, responsable de dar son sus explicaciones cierto clima a la escena, y algunas veces expresa lo que el personaje piensa en su interior.
La obra “En el barrio del placer” aparece en el año de 1720 y está compuesta por tres actos y de acuerdo a la preferencia temática del autor el doble suicidio amoroso.
DATOS BIOGRAFICOS DEL AUTOR
Chikamatzu Monzaemón (Echizen, 1653 – Osaka 1725) autor prolífico de piezas teatrales, sobre todo cultivador del Joururi y el Kabuki. Se le reconocen 150 obras.
La obra que le daría reconocimiento es Yotsugui Soga (1863) traducida como “los herederos de la soga”. En 1864 escribiría su primera obra para Kabuki.
Dramaturgo distinguido por abordar temas con carácter realista como Zonesaki Shinju (los amantes suicidas de Amijima 1720), según la crítica su obra maestra, conocida como el “Barrio del placer” en Edit. Nauta, sin embargo el mayor éxito lo obtuvo con "Kokusenya Kassen" (Las Batallas de Coxinga ,1715) la cuál estuvo en temporada durante 17 meses.
Esta última obra se basa en la vida de Coxinga -Guo Xing-Ye (1624-1662), un líder militar al interior del período de la Dinastía Ming, obra de carácter mayormente más mítica que las anteriores.
ARGUMENTO DE LA OBRA “EN EL BARRIO DEL PLACER”
El escenario donde se desarrollan la mayoría de las acciones es llamado “el barrio del placer”, lugar de las numerosas casas de té, cuya finalidad es llamar la atención de los hombres que atestan las calles incitados al ver el rostro de las bellas cortesanas ubicadas en los balcones; de entre todas ellas se destaca Koharu por su hermosura.
Cabe mencionar la onerosa tarifa exigida por las cortesanas, lo cual implicaba solvencia económica de sus clientes si estaban dispuestos a pagar 20 “ryó” (moneda de esa época); en su mayoría hombres potentados eran los mayores contribuyentes, poseedores de relaciones familiares de renombre y también los samuráis; personalidades que contribuían con sus visitas a propagar la buena fama del servicio ofrecido por las patronas, encargadas de administrar estos establecimientos del placer.
Koharu había perdido sustancialmente sus clientes debido a su falta de ánimo para recibirlos, comportamiento entendible por la reciente ruptura amorosa con su amante Tsuna, quien la pretendía aún sabiendo la falta cometida por su infidelidad hacia su esposa, sin embargo mantuvieron su relación amorosa en la clandestinidad durante tres años sin durar su secreto por más tiempo, pues fueron descubiertos por la patrona, y a la vez tuvieron que acoger las medidas tomadas por la misma, consistentes en mantenerse alejados e incomunicados, además Koharú quedaría sin el privilegio de escoger ella misma sus clientes, por eso recibiría a un anciano samurái.
El anunciado Samurái llega a la casa de té, es recibido por Koharu sin demostrarle mayor interés, ella le pregunta cuál método de suicidio ha de procurarle menos dolor, así se evidencia su hondo pesar por Tsuna; ante tales preguntas el Samurái se enfada, como también por las evasivas recibidas, no obstante consigue sacarla por un momento de su enajenación y pregunta si el dinero es capaz de hacerle desistir de su descabellada idea, y él se asombra al escuchar su respuesta afirmativa cuando le comenta acerca de su deseo de salvarse del suicidio convenido con su amante, sólo si alguien ofrece un cuantioso rescate por ella; y en efecto hay un pretendiente decidido a ello.
La conversación entre el Samurái y Koharu ha sido escuchada por Tsuna, que ha permanecido escondido detrás de una empalizada; no puede creer el trato acordado en su contra propuesto por Koharu para retrasar el suicidio, sustentado en evitar el primer día de cada mes sus encuentros furtivos, a fin de lograr con el paso del tiempo el consecuente olvido común, para finalmente llegar a la fecha de su inminente rescate, cuyo pago lo asumirá su pretendiente Tahei, aunque no goce de prestigio social ni nombradía diplomática.
Lleno de cólera Tsuna atraviesa su espada por el suave terliz para herir de muerte a su amante, el Samurái empuja a Koharu y la salva de una muerte segura, acto seguido se enfrentan ambos hombres, combate desfavorable para Tsuna, que, doblegado, mira desde el suelo a su rival con el rostro descubierto y se sorprende al reconocer a su hermano Magoemón.
Magoemón le reprocha a su hermano sufrir una decepción por una cortesana, envés de enderezar su vida disoluta y ponerle más a tención a su esposa e hijos; luego de hacerle esta observación Tsuna entra en razón y le lanza toda clase de improperios a Koharu, al tiempo que jura no volverla a ver, y, para corroborar su palabra entrega una caja de amuletos a su hermano, como un acto simbólico de desprecio por los votos de amor entregados por su amante.
Era costumbre de acuerdo a la fecha de aparición de esta obra, y aún vigente contraer matrimonios por conveniencia entre dos familias poderosas; Tsuna era esposo de su prima O – San, el padre de ésta última casado con la tía de su marido. Adicional a lo anterior se mantenían reuniones de familia, orientadas a tratar temas sensibles que afectaban la reputación de sus miembros.
Un día los suegros de Tsuna lo visitan en su residencia, los recibe O – San; una vez instalados en la sala de estar sin vacilaciones los ponen al tanto de su visita, toma la palabra Gozaemón en un tono afable pero acusador en contra de Tsuna, sus palabras confirman lo dicho por todo el pueblo de Kinokumi sobre un comerciante que ha desplazado a los clientes de una cortesana y como si fuera poco aspira a pagar su rescate, igualmente hace énfasis en no permitirle a su yerno la osadía de apropiarse de las pertenencias de su mujer con el objeto de venderlas.
En un tono más conciliador la suegra intercede por Tsuna, y le pide a su esposo considerar las razones de Magoemón, conocedor de las causas por las que su hermano ha renunciado definitivamente a Koharu y por ende no habrá por qué preocuparse de una nueva falta contra la honra de la familia.
Hechas las aclaraciones Gozaemón acepta a regañadientes no intervenir más en el matrimonio de su hija, no sin solicitar a su yerno dejar constancia de su juramento por escrito, donde debe aparecer alejarse de Koharu; para tal efecto sella el pliego con su propia sangre.
No obstante en la mente de Tsuna sigue latente el recuerdo de Koharu por su llanto disimulado al ocultar su rostro; O – san descubre su pesar y asegura que sus lágrimas obedecen a su separación de Koharu; justifica verter lágrimas de coraje más que por lástima, debido a saber de boca de la cortesana el rompimiento de su juramento a suicidarse en pareja por aceptar el recate ofrecido por Tahei, sin importar el pacto contraído apenas transcurridos dieciocho días, además con el agravante de ser Tsuna desprestigiado por Tahei con habladurías tendientes a dejarlo mal parado ante la sociedad como un hombre pernicioso.
O – San reconoce en Koharu a una mujer noble, contrario a la versión de su esposo y enseguida le explica esta aseveración, para ello le habla sobre la existencia de una carta que le envió, explicándole los inconvenientes de mantener esa relación destinada a desembocar en la muerte de su esposo y el abandono al que sometería a su esposa e hijos; Koharu al leer estas líneas respondió con otra carta en la que se comprometía a suspender cualquier encuentro con su esposo.
Tsuna desconocía por este hecho inédito las razones que llevaron a Koharu mostrarse indiferente.
O – San advierte a su esposo sobre la posible muerte de Koharu en caso de acatar el pacto de suicidio sin importar la presencia de la pareja para tal acto, si las circunstancias lo permiten en el caso de efectuarse el rescate a manos de Tahei, que ha prometido en cuestión de días llevarse a Koharu; Tsuna reacciona exaltado ante esta novedosa situación y propone una solución, y es adelantarse a rescatarla, pero carece de recursos económicos para pagar la suma exigida por la patrona.
A raíz de los apuros económicos de su esposo, a O – San se le ocurre entregarle 80 ryó y unos trajes finos de seda bordada para que complete el dinero después de venderlos, el trato es aceptado por Tsuna y se dispone a salir de su casa, para su mala fortuna coincide en la puerta con su suegro, quien se muestra enfurecido por las recientes murmuraciones en contra de su yerno, que aseguran haberlo visto en las noches junto a Koharu al mostrarse irresponsable por no responder a las exigencias del juramento.
El suegro de Tsuna ordena a su hija O-San abandonar la casa y amenaza a su yerno que espere la pronta disolución de su matrimonio, también le arrebata de sus manos la bolsa que contenía los trajes de su esposa y añade que su pretensión de venderlos es una falta grave contra el patrimonio familiar, ya que se trata de un regalo de padre a hija como dote nupcial, en medio del altercado Tsuna huye despavorido a la calle.
Las horas pasan sin saber noticias de Tsuna, la angustia se apodera de su esposa, impotente sin poder hacer nada por encontrarlo; Magoemón ha emprendido la búsqueda de su hermano en compañía de su pequeña sobrina que logró sacar de la casa de O – San, para exponerla a la vista de Tsuna y conseguir su arrepentimiento de optar por el suicidio al conmoverse frente a su propia hija empapada en llanto; sin embargo tras buscar exhaustivamente no lo encontraron, la patrona aseguraba no haberlo visto en la casa de té.
Lo que no sabían Magoemón y su sobrina es que Tsuna permaneció todo el tiempo escondido tras una gran roca, preparado para entrar de incógnito a la casa de Té; se percata que nadie le sigue los pasos y pronto se reúne con Koharu, sin dilación la invita a marcharse en su compañía para evitar su rescate anunciado en contados instantes, y ella acepta sin reticencia alguna.
Pasados algunos minutos la pareja se pierde en el denso bosque, Tsuna reafirma su amor por Koharu y ella hace lo mismo, ambos llegan a la conclusión que su amor es para la eternidad, y si no pueden amarse en vida lo harán en el más allá.
Koharu siente vergüenza por O – San al traicionar su palabra, pero comprende que su compromiso de amor es más fuerte que cualquier acatamiento a conducta moral, lo mismo piensa Tsuna, por lo tanto sin nada más qué decir saca su daga y titubea un poco con su mano temblorosa al ver el blanco cuello de su amante dispuesto a recibir el frio hierro, ella le implora no abdicar, y aprovecha solicitar una enmienda, que consiste en asegurarse de disponer los cadáveres alejados uno del otro para evitar la deshonra póstuma, de manera que la gente no los vea como un par de enamorados que contravinieron con su comportamiento la institución familiar, sobre todo a ojos de O – san que se decepcionará por ver a una embustera aun en la muerte.
No hay objeción de parte de Tsuna a la petición de Koharu, acepta y a la vez propone un curioso ritual expiatorio de culpas para no ser cada uno lo que eran hasta el momento y morir convertidos en otras personas, él como un sacerdote, desprovisto de cualquier vínculo matrimonial con O – San y de su paternidad, y ella no sería más una cortesana, sino una sacerdotisa que ha abandonado el mundo, dicho esto Tsuna corta un mechón de su cabello y hace lo mismo con su amante.
Con firmeza Tsuna clava su daga en el cuello de Koharu, se aleja a una distancia considerable y causa igualmente su muerte; como se puede apreciar con esta representación se cumple el doble suicidio por amor anunciado en el prólogo de la obra.
ASPECTOS PEDAGOGICOS ENCONTRADOS EN LA OBRA
Si es de destacar algún aspecto educativo se debe hablar en primera instancia del honor, muy radical en el tiempo en que se relata la obra, y sobre todo cuando se trataba de asuntos maritales; tal como lo sugiere el caso de Tsuna y O - san, ambos contrayentes vinculados bajo presión de las familias de cada uno de ellos.
Los suegros de O-san son sus tíos, y lo mismo puede decirse de Tsuna; así ambos ganaron estar muy bien relacionados, pero pagaron el precio de someterse a las injerencias de sus padres.
Según lo anterior, el papel represivo era mayor, debido a los dobles parentescos; en previsión de esta situación Tsuna debió suspender a tiempo sus amores clandestinos con una cortesana, arriesgó mucho y al final no ganó nada; y es quizá la enseñanza educativa mayor que induce obrar de acuerdo a lo conveniente relacionado a mantener vigente el mandato eclesiástico del matrimonio, destinado a durar toda la vida, salvo circunstancias de fuerza mayor que ameriten disolución; de igual manera se puede hablar del matrimonio civil, aunque permita bajo acuerdo común el divorcio.
Tsuna complicó más su situación por el hecho de tener dos hijos con su esposa, pese a ser padre legítimo de ellos, podría perderlos sin derecho a una batalla legal por obtener la custodia, hecho demostrado en el desenlace de la obra, cuando su suegro se lleva consigo a su hija y sus nietos, sin importar la opinión de su yerno.
Por otra parte, el oficio de la prostitución se ejercía en condiciones de asepsia y elegancia, los locales ostentaban una ambientación agradable y las patronas gozaban de relaciones públicas que iban desde negociantes de éxito, personajes de linaje, samuráis, hasta emperadores; en consecuencia los usuarios esperaban la mayor confidencialidad de parte de la casa, y por supuesto ningún comentario salía de las casas de té.
Sin embargo Tsuna no corrió con la misma suerte, pensó que bastaba frecuentar semanalmente el barrio del placer y no ser detectado por alguien conocido, no obstante por mucha previsión que tuviera, falló por involucrarse con la cortesana más hermosa de todas, y naturalmente ella estaba en boca de todos los samuráis del pueblo de Kinokumi, quienes se disputaban pasar un rato con ella; infortunadamente su hermano Magoemón como formaba parte de los samurái se enteró por un compañero y pronto lo descubriría.
El pueblo entero también se enteró y los chismes pronto fueron materia de debate en las reuniones de familia organizadas por los suegros de Tsuna, de esa manera llegó a perder esposa e hijos y además a su amante, a menos que pagara su rescate, faena imposible dada su carencia de la suma exigida.
Tanto Tsuna y su amante toman la decisión del suicidio, llevado a efecto no sin precaver la deshonra que provocaba para las familias de ambos y más todavía la que sufriría la esposa de Tsuna.
Dicho suicidio es aceptable sólo por la pareja en su obstinación de insistir en un amor no aceptado socialmente, comportamiento totalmente inaceptable si se tiene en cuenta la renuncia a todo deber sólo por complacer los deseos personales, llenos de un claro egoísmo y se demuestra precisamente lo que no se debe hacer al dar rienda suelta a la pasión.
El reconocimiento de la culpa y la reivindicación debieron prevalecer, antes que el delirio de la fuga concretizada en la muerte como solución final.
Cabe resaltar, como un hecho patente aún en la época contemporánea el ideal de sociedad basado en una doble moral, porque estas casas del placer guardaban el secreto de lo ilícito al consentir la visita de hombres públicos de aparente intachable conducta; sin ser éste un hecho novedoso, no deja de ser educativo el aporte del autor en este sentido.
ESTUDIANTE:
Fabián Galeano R.
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